viernes, 30 de junio de 2017

Decisiones en medio de la tormenta




Estamos ya en verano y el mar cambia tanto de personalidad a como es en los meses de invierno, al menos aquí en el cantábrico. Ahora estoy conociendo que este mar hace un trabajo de acomodar y restablecer la temperatura del aire cuando ciertas temperaturas se elevan. Aquí, si uno se aburre del clima, solo hay que esperar diez minutos y el clima cambia de un zas, de frío a calor, de lluvia a sol, de viento a lluvia...en fin, como he dicho, uno no se aburre. pero volviendo al mar, en febrero hay temporales que elevan olas de hasta 10 metros que al chocar contra el rompeolas se triplica en altura, increíble pero cierto, si mis ojos no lo hubiesen visto no lo creería.Ahora, a finales de junio el paisaje es totalmente diferente, un mar tan apacible, tan suave  y quieto que hasta parece un lago, apenas hay olas y cuando mucho llegan a medio metro. El agua pasa de ser fría como un hielo a tener una temperatura muy agradable al cuerpo. Playas desiertas en invierno ahora son un hormiguero lleno de turistas ( cosa que no disfruto), un cambio a los sentidos de manera total.

Estoy convencida que mi vida es semejante a esta naturaleza de mar..tan cambiante...tan llena de olas altísimas y de repente me quedo apacible y hasta aletargada. Estoy en verano en cuanto a las olas, pero estoy en invierno por la temperatura que hay en mi corazón.

He estado viviendo de manera tranquila sin preocuparme excesivamente después de la primera publicación que hice aquí, un día mi hermano hasta me dijo que estaba cómoda y había dejado de lado lo que importaba. Cuánta razón tenía...Hoy me han hecho tambalear el suelo y tengo que tomar una decisión, he estado atontada viendo como las olas se duermen y acunan cuando realmente dentro y alrededor de mi se estaban formando olas enormes que vienen a por mí.

Quisiera volver a mi burbuja y estar allí cómoda acariciando mis gatos y escuchando a mi nana cantarme. No puedo. Solamente puedo hacer una cosa y es la que haré: buscaré mi lugar seguro en los brazos del único que me ama incondicionalmente y que nunca me ha negado su mirada de amor. Necesito volver a estar a sus pies y derramar mi corazón para que calme mi tormenta. 

El mar, aunque esté violento, sigue siendo una creación. Si busco al creador, podré caminar sobre las aguas.


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